miércoles, 7 de marzo de 2018

Descanso y emociones


Me siento muy afortunado de poder decir que me estoy tomando un mes sabático. Acabo de concluir una etapa laboral de casi tres años en la industria del bienestar (mas concretamente en un retiro/escuela de yoga) y estoy tomandome un tiempo libre antes de comenzar con un nuevo trabajo. Veo este capítulo como una necesidad importante durante una transición significativa en mi vida y siento que es la oportunidad perfecta para concederme este merecido “lujo”. Vivir sin una agenda cargada de cosas que hacer ni grandes responsabilidades laborales y tratando de mantener una vida simple, nutriéndome a diferentes niveles y descansando. Eso es todo.

También me he propuesto mantenerme físicamente activo y en forma y por eso, he estado tomando clases con un entrenador personal unas tres o cuatro veces por semana. Estoy enfocando mi entrenamiento en la resistencia, ya que esta habilidad física está fuera de mi zona de confort. En ocasiones, también estoy tomando clases para inspirarme, saliendo un poco de “mis territorios conocidos” y la verdad es que estoy disfrutando mucho con las artes marciales y con otros estilos de yoga. Aún con todo, sigo dedicando un tiempo a diario para mi propia práctica que, durante este período, se centra principalmente en la meditación y en estilos más lentos de yoga.

Por lo general tiendo a apostar por cuidarme, en especial durante este tipo de transiciones. Noto que, debido a la forma en que se vive hoy día en esta sociedad moderna, donde todo es volátil y rápido, a menudo optamos por presionarnos para constantemente "seguir avanzando" y con ello, desvalorizamos lo beneficioso que puede llegar a ser el "reducir una o dos marchas" o incluso parar. A veces puede llegar a resultar difícil el tomarnos un tiempo para realmente “sentir” y conectarnos con nuestros propios procesos internos.

Enfrentarnos con los momentos de transiciones en la vida puede llegar a ser desafiante ya que estos suelen acarrear de forma intrínseca cierta actividad emocional. El duelo suele estar muy presente y el tratar de "conectarse" con este, puede ser una práctica muy poderosa e incluso transformadora, liberadora y vital. Hoy sabemos que, precisamente al “huir” de las propias sensaciones, incluyendo la pena que acarrea con sí el duelo, estamos impidiendo que nuestro “cuerpo emocional” se manifieste en su plenitud y paradójicamente, ello puede llegar a socavar nuestra propia salud y felicidad.

Aunque la finalidad de las disciplinas orientales es la de cultivar una “mirada interna” y el deporte tiene un gran potencial para aumentar nuestro bienestar y autoestima, como practicante e instructor de yoga y ejercicio físico, en alguna ocasión he notado una tendencia en mí y en otr@s practicantes a inconscientemente, utilizar dichas prácticas quizás en exceso, encubriendo por así decir, dicha actividad emocional. Así, de la misma manera en la que se puede llegar a usar la comida, el sexo o el alcohol, en ocasiones se pueden llegar a utilizar estas practicas, (muy saludables a nivel fisico-mental-espiritual cuando ejercitadas en su justa medida), para de alguna manera, “adormecer” y desconectarnos de nuestro rico y vasto paisaje emocional.

Quizás esto se deba principalmente al miedo que supone el enfrentarnos directamente con lo que sentimos. Pero, ¿qué hay ahí dentro de nosotros, que nos causa tanto pavor para no tener el coraje de “tocarlo”? Vacío, dolor, desesperación, miedos, ansiedades, inseguridades, enfados, rabia y tristeza, etc. Aunque no solo eso, sino que también podríamos esconder fuertes deseos sexuales o de otro tipo, alegría, felicidad e incluso fuerza y poder.


Si te consideras un adept@ al deporte o a practicas con regularidad alguna disciplina oriental, te invito a contestar lo más honestamente posible las siguientes preguntas:
¿Crees que se pueden usar dichas practicas para “encubrir” ciertas emociones?
¿Te has visto en alguna ocasion ansios@ corriendo al gimnasio o a una clase de yoga? ¿Recuerdas sentirte muy irritad@ si encontraste obstáculos en tu camino?
¿Estás constantemente “saltando” de tarea en tarea en tu vida diaria, encontrando difícil sacar un poco de tiempo para “no hacer nada”?
¿Sufres de imsomnio? ¿Te cuesta ganar o perder peso? ¿Te cuesta concentrarte?¿ Cómo es tu nivel de energía?
¿Estás contento con tu vida?

Si a pesar de mantener una rutina física o una practica espiritual, aún encuentras muy difícil conectar con tu propia vitalidad y fuerza, quizás hay alguna parte de ti que esté siendo descuidada. No hay nada de negativo en ello ya que el poder “darse cuenta” en sí, es muy poderoso. De hecho, el extremo opuesto al “darse cuenta” sería el aspirar a toda costa por una “felicidad forzada” y esto puede llegar a ser tremendamente debilitante. Algo que puedo recomendar por mi propia experiencia y que me ha servido mucho de ayuda es buscar un buen psicoterapeuta. En este tipo de casos puede cambiar tu vida a mejor. Creo en un acercamiento holístico en lo que se refiere a la salud y a la vida en general y en cuanto a mi carrera profesional, apuesto por la integración de diversas modalidades. 

P.S. Gracias por leer mi blog. Si te interesa aprender una manera de desbloquear emociones usando el arte como herramienta, sigue este enlace


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