Me siento
muy afortunado de poder decir que me estoy tomando un mes sabático. Acabo de
concluir una etapa laboral de casi tres años en la industria del bienestar (mas
concretamente en un retiro/escuela de yoga) y estoy tomandome un tiempo libre
antes de comenzar con un nuevo trabajo. Veo este capítulo como una necesidad
importante durante una transición significativa en mi vida y siento que es
la oportunidad perfecta para concederme este merecido “lujo”. Vivir sin una
agenda cargada de cosas que hacer ni grandes responsabilidades laborales y
tratando de mantener una vida simple, nutriéndome a diferentes niveles y
descansando. Eso es todo.
También me
he propuesto mantenerme físicamente activo y en forma y por eso, he estado
tomando clases con un entrenador personal unas tres o cuatro veces por semana.
Estoy enfocando mi entrenamiento en la resistencia, ya que esta habilidad
física está fuera de mi zona de confort. En ocasiones, también estoy tomando
clases para inspirarme, saliendo un poco de “mis territorios conocidos” y la
verdad es que estoy disfrutando mucho con las artes marciales y con otros
estilos de yoga. Aún con todo, sigo dedicando un tiempo a diario para mi propia
práctica que, durante este período, se centra principalmente en la meditación y
en estilos más lentos de yoga.
Por lo
general tiendo a apostar por cuidarme, en especial durante este tipo de
transiciones. Noto que, debido a la forma en que se vive hoy día en esta
sociedad moderna, donde todo es volátil y rápido, a menudo optamos por
presionarnos para constantemente "seguir avanzando" y con ello,
desvalorizamos lo beneficioso que puede llegar a ser el "reducir una o dos
marchas" o incluso parar. A veces puede llegar a resultar difícil el tomarnos
un tiempo para realmente “sentir” y conectarnos con nuestros propios procesos
internos.
Enfrentarnos
con los momentos de transiciones en la vida puede llegar a ser desafiante ya
que estos suelen acarrear de forma intrínseca cierta actividad emocional. El
duelo suele estar muy presente y el tratar de
"conectarse" con este, puede ser una práctica muy poderosa e incluso
transformadora, liberadora y vital. Hoy sabemos que, precisamente al “huir” de
las propias sensaciones, incluyendo la pena que acarrea con sí el duelo,
estamos impidiendo que nuestro “cuerpo emocional” se manifieste en su plenitud
y paradójicamente, ello puede llegar a socavar nuestra propia salud y
felicidad.
Aunque la
finalidad de las disciplinas orientales es la de cultivar una “mirada interna”
y el deporte tiene un gran potencial para aumentar nuestro bienestar y
autoestima, como practicante e instructor de yoga y ejercicio físico, en alguna
ocasión he notado una tendencia en mí y en otr@s practicantes a
inconscientemente, utilizar dichas prácticas quizás en exceso, encubriendo por
así decir, dicha actividad emocional. Así, de la misma manera en la que se
puede llegar a usar la comida, el sexo o el alcohol, en ocasiones se pueden
llegar a utilizar estas practicas, (muy saludables a nivel
fisico-mental-espiritual cuando ejercitadas en su justa medida), para de alguna
manera, “adormecer” y desconectarnos de nuestro rico y vasto paisaje emocional.
Quizás esto
se deba principalmente al miedo que supone el enfrentarnos directamente con lo
que sentimos. Pero, ¿qué hay ahí dentro de nosotros, que nos causa tanto pavor
para no tener el coraje de “tocarlo”? Vacío, dolor, desesperación, miedos,
ansiedades, inseguridades, enfados, rabia y tristeza, etc. Aunque no solo eso,
sino que también podríamos esconder fuertes deseos sexuales o de otro tipo,
alegría, felicidad e incluso fuerza y poder.
Si te
consideras un adept@ al deporte o a practicas con regularidad alguna disciplina
oriental, te invito a contestar lo más honestamente posible las siguientes
preguntas:
¿Crees que
se pueden usar dichas practicas para “encubrir” ciertas emociones?
¿Te has
visto en alguna ocasion ansios@ corriendo al gimnasio o a una clase de yoga?
¿Recuerdas sentirte muy irritad@ si encontraste obstáculos en tu camino?
¿Estás
constantemente “saltando” de tarea en tarea en tu vida diaria, encontrando
difícil sacar un poco de tiempo para “no hacer nada”?
¿Sufres de
imsomnio? ¿Te cuesta ganar o perder peso? ¿Te cuesta concentrarte?¿ Cómo es tu
nivel de energía?
¿Estás
contento con tu vida?
Si a pesar
de mantener una rutina física o una practica espiritual, aún encuentras muy
difícil conectar con tu propia vitalidad y fuerza, quizás hay alguna parte de
ti que esté siendo descuidada. No hay nada de negativo en ello ya que el poder
“darse cuenta” en sí, es muy poderoso. De hecho, el extremo opuesto al “darse
cuenta” sería el aspirar a toda costa por una “felicidad forzada” y esto puede llegar a ser tremendamente debilitante. Algo que puedo
recomendar por mi propia experiencia y que me ha servido mucho de ayuda es
buscar un buen psicoterapeuta. En este tipo de casos puede cambiar tu vida a
mejor. Creo en un acercamiento holístico en lo que se refiere a la salud y a la
vida en general y en cuanto a mi carrera profesional, apuesto por la
integración de diversas modalidades.
P.S. Gracias por leer mi blog. Si te interesa aprender una manera de desbloquear emociones usando el arte como herramienta, sigue este enlace.
P.S. Gracias por leer mi blog. Si te interesa aprender una manera de desbloquear emociones usando el arte como herramienta, sigue este enlace.
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